martes, 27 de septiembre de 2016

Hillary Clinton aprobó la entrega a los yihadistas de armas químicas


Un informe británico de inteligencia señala que el gas sarín que los yihadistas sirios utilizaron en agosto de 2013 en la Guta oriental, en la provincia de Damasco, no procedió de los depósitos del ejército sirio y que la antigua secretaria de Estado, Hillary Clinton, aprobó la entrega a los yihadistas de armas químicas procedentes de Libia.

En dos artículos publicados en el London Review of Books titulados “¿De quién es el sarín?” y “La línea roja y la línea de las ratas”, el periodista Seymour Hersh señala que Obama culpó falsamente al gobierno de Bashar Al-Assad por el ataque para que sirviera de excusa para invadir Siria.

En 2012 Estados Unidos, Arabia saudí, Turquía y Qatar alcanzaron un acuerdo secreto para llevar a cabo un ataque químico con gas sarín y culpar a Assad para que Estados Unidos tuviera una excusa para invadir Siria y derrocar a su presidente.

“Según los términos del acuerdo, la financiación provendría de Turquía, Arabia saudí y Qatar. La CIA y el MI6 británico fueron los responsables de conseguir las armas de los arsenales de Gadafi para trasladarlas a Siria”.

Hersh no aclara si tales armas incluían los componentes químicos para la fabricación de gas sarín que estaban almacenados en Libia, pero ha habido muchos informes independientes de que la Libia de Gadafi poseía tales depósitos y también de que la embajada de Estados Unidos en Trípoli estaba trasladando las armas capturadas al ejército de Gadafi hacia Siria a través de Turquía.

En un artículo publicado el 7 de octubre de 2013, titulado “Altos responsables de Estados Unidos y Arabia saudí culpables de las armas químicas en Siria”, el periodista Christoph Lehmann también afirmó que “las evidencias conducen directamente a la Casa Blanca, al presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor Martin Dempsey, al director de la CIA John Brennan, al jefe de la Inteligencia saudí Príncipe Bandar bin Sultan y al Ministerio del Interior de Arabia Saudí”.

El análisis definitivo de los restos químicos, el Lloyd-Postal Report, elaborado por dos estadounidenses, afirmó que el informe del gobierno de Estados Unidos “podía no ser correcto posiblemente”. En otras palabras: Obama había vuelto a mentir. El gas sarín empleado no era del tipo que el ejército sirio tenía en sus arsenales.

Ahora Hersh involucra a Hillary Clinton directamente. En una entrevista con Alternet.org a Hersh le preguntan por el papel que desempeñó la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos en el operativo de la embajada norteamericana en Bengasi para reunir armas de los arsenales libios y enviarlas a Siria a través de Turquía.

Hersh señala que “el embajador norteamericano que murió en Libia era conocido como alguien que, por lo que se, no se interpondría en el camino de la CIA. Se reunió con el jefe de estación de la CIA y con la empresa naviera que llevaba las armas. Estuvo ciertamente implicado y era consciente de todo lo que estaba ocurriendo. Y no hay forma de que alguien que ocupaba una posición tan sensible no hablara de ello a su jefa [Hillary Clinton] por cualquier canal”.

El periodista le pregunta a Hersh acerca de una referencia de su libro sobre la muerte de Bin Laden en el que dice que la Casa Blanca rechazó un plan para atacar 35 objetivos en Siria suministrado por la Junta de Jefes de Estado Mayor por no ser lo suficientemente perjudicial para el régimen de Al-Assad.

La Casa Blanca propuso una lista de objetivos que incluía infraestructuras civiles. ¿Cuál habría sido la suerte de cientos de miles de civiles si el propuesto ataque de la Casa Blanca hubiera tenido lugar?

Hersh señala que la tradición norteamericana ha sido siempre la de ignorar las bajas civiles (daños colaterales) en los ataques estadounidenses o a veces incluso las ha provocado deliberadamente (para aterrorizar a la población para que se rinda), como fue el caso de Irak.

El periodista insiste en preguntarle por qué Obama estaba tan obsesionado con reemplazar a Al-Assad en Siria, dado que el vacío de poder que seguiría sería llenado por los yihadistas. Hersh contesta que no sólo él, sino también la Junta de Jefes de Estado Mayor, se lo preguntaba. Nadie podría figurarse el por qué. Dice que la política norteamericana siempre había estado contra Assad. Punto.

Hersh recuerda que la CIA dio un golpe de Estado en Siria en 1949 y derrocó a un dirigente democráticamente elegido con el fin de permitir que un oleoducto con petróleo saudí atravesara Siria hacia Europa. La construcción del oleoducto comenzó al año siguiente, pero nunca se terminó.

Mediante golpes de fuerza Estados Unidos ha derrocado a varios dirigentes de la región, como Mossadegh en Irán, Saddam Hussein en Irak, Gadafi en Libia, etc. Lo mismo ha sucedido con otros dirigentes mundiales como Arbenz en Guatemala, Allende en Chile, Yanukovich en Ucrania, etc. Muchos de ellos eran aliados de Rusia. Otros querían un rumbo independiente para su país. En la actualidad, Estados Unidos apoya el derrocamiento de gobiernos nacionalistas o de izquierdas en América Latina como Rousseff, Maduro, Correa, Morales y otros. En Siria, Estados Unidos lo ha intentado, pero ha fracasado.

Obama buscó llenar Siria de yihadistas extranjeros para utilizarlos como fuerzas terrestres para sus bombardeos, pero dejó la función de pagarles en manos de los saudíes y otros aliados. Erdogan dio vía libre a los yihadistas en su territorio y les permitió vender su petróleo y objetos robados en Turquía. Sus servicios secretos les enviaron dinero y armas y su Ejército ha enviado incluso soldados a Siria o ha bombardeado a tropas sirias para apoyar a los yihadistas.

Estados Unidos quiere llevar el petróleo saudí y el gas qatarí a Europa a través de Siria para asestar un golpe económico a Rusia. Esto ha ido acompañado del golpe de estado en Ucrania y de sanciones contra Moscú. A esto hay que sumar la creación de una serie de bases para rodear a China. Todo ello se enmarca dentro del plan de Estados Unidos para dominar el mundo en el siglo XXI.

La resistencia de Siria y el apoyo de Rusia e Irán, que podrían haber llegado a una guerra caliente con el fin de proteger a su aliado sirio, acabó frustrando los planes de Estados Unidos y sus aliados.

Mientras, los grandes medios de comunicación siguen ignorando esta información con el fin de que la opinión pública norteamericana y mundial no se entere de que la antigua secretaria de Estado de Estados Unidos y candidata a la presidencia y su actual presidente fueron responsables del ataque químico de Guta, dirigido a culpar a un dirigente extranjero y provocar la invasión de un país.

Movimiento Político de Resistencia

http://www.elacontecer.cl/index.php/world/item/746-armas-quimicas

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Pegó dos tiros a un periodista de The Times en Siria y ahora es uno de los “moderados”




El periodista de The Times Anthony Loyd encontró en agosto a un viejo conocido en un vídeo en el que se veía a un grupo de insurgentes trasladado por el Ejército turco al norte de Siria para expulsar al ISIS de esa zona fronteriza y –mucho más importante– hacer lo mismo con las milicias kurdas del YPG. No era precisamente un viejo amigo, porque Hakim Abu Jamal fue quien le disparó dos veces:
“Fue con una cierta sorpresa al ver un vídeo de los rebeldes victoriosos y apoyados por Occidente con que descubrí el rostro del último aliado de EEUU en la guerra contra ISIS en Siria. Era el rostro del hombre a quien vi por última vez en mayo de 2014 cuando se inclinó sobre mí para dispararme dos veces en el tobillo izquierdo casi a quemarropa mientras yo tenía las manos atadas. Era el castigo por haber intentado escapar de su banda de secuestradores que esperaba venderme (a otro grupo sirio).
Me disparó ante una multitud de curiosos, después de recibir una brutal paliza, denunciandome como ‘espía de la CIA’. Ahora, según parece, trabaja para ellos”.

Hakim Abu Jamal es otro de los muchos criminales empleados por los distintos bandos que combaten en Siria. En 2014 ayudaba a algunos periodistas occidentales y de hecho invitó a su casa a Anthony Loyd y a su compañero Jack Hill. Al día siguiente, los secuestró para conseguir dinero con el que comprar armas. La forma más rápida de obtener fondos no hubiera sido pedir rescate al periódico de esos reporteros o a su Gobierno, sino a otro grupo insurgente con mayor capacidad para retenerlos durante más tiempo (y por tanto, para poder exigir un rescate mayor).


Abu Jamal forma parte de al-Fawj al-Awwal, un grupo que opera en la provincia de Alepo y que Anthony Loyd identifica como uno de los que están controlados o financiados por la CIA. La iniciativa de la ofensiva turca sobre el norte de Siria ha partido del Gobierno de Erdogan, no de EEUU, para eliminar cualquier posibilidad de que los kurdos sirios puedan reunir las ciudades que han conseguido arrebatar al ISIS para establecer un embrión de Estado o zona controlada por ellos a lo largo del norte del país. Y en esta última invasión turca, aviones norteamericanos han cubierto con ataques aéreos el avance de los grupos sirios que los acompañan. Así, EEUU consigue apoyar a dos bandos enfrentados, porque en el último año ha hecho lo mismo con las milicias kurdas que han combatido contra ISIS.

Además, varios de los grupos sirios que colaboran ahora con Turquía han recibido apoyo de la CIA, en forma de dinero y armamento.

Entre esos grupos, también está el que asesinó en Alepo a un niño palestino de 12 años en julio porque su padre formaba parte de una milicia aliada con el Gobierno sirio. No sólo lo decapitaron, sino que lo grabaron en vídeo.

En ambos casos, esos grupos son definidos como “moderados” sencillamente por no ser ISIS o el Frente Al Nusra, ahora con un nuevo nombre con el que poner fin supuestamente a su relación con Al Qaeda. Son bandas que han cometido crímenes de guerra, según una denuncia reciente de Amnistía Internacional. En el caso de Abu Jamal, el testimonio del periodista de The Times lo confirma sin ningún género de dudas. Y Loyd no es el único que conoce sus antecedentes:

“Algunos activistas sirios que conocen la historia de Hakim Anza (otro de los nombres que usa Abu Jamal) estaban furiosos al verle en Facebook y Twitter alardeando de sus triunfos. ‘Es inaudito’, me dijo uno con la condición de que no diera su nombre, alguien que conocía a Hakim y que confirmó su identidad al verlo en el vídeo. “Cómo puede ser que un hombre como Hakim con un conocido pasado criminal como el suyo sea presentado por EEUU como una especie de héroe, recibiendo dinero y apoyo aéreo, mientras la gente honrada de Tal Rafat vive refugiada en Turquía sin recibir ninguna ayuda exterior”.

Norteamericanos y turcos tienen otras prioridades y en ellas un criminal como Abu Jamal cuenta con un papel protagonista.